[22 octubre, 2010]

Article publicat al Levante

Reproduim un article de Rosa Motero publicat al diari Levante el día 22 d’octubre de 2010 en el que escriu una crítica bastant lúcida al respecte de l’espectacle Hamlet? Això ho pague jo! que actualment està en cartell al Teatre Micalet.

Cuando un espectador acude a ver un montaje de la compañía Pot de Plom, sabe lo que va a encontrarse. Xavi Castillo es divertido, mordaz, ácido, está dotado de una impresionante vis cómica y con Hamlet? Aixó ho pague jo!, demuestra que también es un poco soñador, pues todavía le queda imaginación para pensar que una producción cultural pública en condiciones, alejada de los macroeventos, es posible.

Pero el sueño sólo le dura unos instantes. Después, ese deseo se convierte en un grotesco proyecto en el que los mismos de siempre ocupan las posiciones de siempre. Como de costumbre, la obra que presenta Castillo se basa en dos pilares básicos: la crítica político-cultural y la risa. Una combinación que el de Alcoi sabe explotar a la perfección, introduciendo noticias reales (en algunos momentos lo que hace reír al público son titulares de prensa que el actor se limita a leer), imitando a representantes de la clase política o insertando reflexiones que no por cómicas suenan vacías.

El espectáculo se divide en tres partes. La primera es la introducción del capitán moro y su latiguillo «Aixó ho pague jo». La segunda es un análisis de la situación política en la Comunitat Valenciana, articulado en torno a lo que califica como trilogía: caso Gürtel, caso Brugal y caso Fabra. La tercera parte la ocupa el proyecto de poner en escena Hamlet, lo que constituirá un acontecimiento cultural sin parangón. Todo, pasado por el tamiz del análisis satírico y gamberro de Castillo.

El montaje tiene un ritmo dinámico, en ocasiones interrumpido por las improvisaciones del actor que se deja llevar por la complicidad que ha establecido con el público. Este aspecto, sin duda positivo, también puede convertirse en un problema, pues corre el riesgo de alargar demasiado el espectáculo o desequilibrar la estructura del mismo, transformando una obra compacta en una serie de gags sin cohesión. Castillo logra salir airoso de ese atolladero. «Xavi Castillo ataca de nuevo», deben pensar algunos personajes de la cultura y la política valenciana. Y aunque suene ingenuo, desde estas líneas les recomendaría que fuesen a verlo.