[22 octubre, 2010]

Article publicat al Levante

XAVI CASTILLO

«¿El teatro valenciano? En dos palabras: ¡Para Pepe Sancho, lo que haga falta!»

El histrión alcoyano ha vuelto a las andadas. De nuevo en el Teatre Micalet. Allí, cada día monta nada menos que un «gran evento valenciano» basado en Shakespeare. Hamlet? Això ho pague jo! es una nueva vuelta de tuerca a la parodia, a la sátira, a la crítica ácida que define al actor. Xavi Castillo en estado puro

ANTONIO M. SANCHEZ / FOTOS DE EDUARDO RIPOLL

Mordaz como pocos, abrasivo en sus críticas, armado de un humor ácido, irreverente y siempre incómodo para el poder establecido. Hasta el punto de que, como él mismo recuerda en esta entrevista, son muchos los pueblos y ciudades de la Comunidad Valenciana donde tienen vetada su labor profesional. Pero el histrión alcoyano, de una manera o de otra, siempre vuelve. Y vuelve, sencillamente, porque el público se divierte con él y lo reclama. Ahora está en en Valencia, en el Teatre Micalet, con Hamlet? Això ho pague jo! “Xavi Castillo en estado puro”.

En realidad—nos dice el actor—, lo que hago en esta obra es profundizar en la línea que el público ya conoce de Pot de Plom [su compañía] y Xavi Castillo, es decir, la línea de los monólogos. En resumen, la misma mierda de siempre. Y, como siempre, poniendo la lupa sobre la actualidad. Continúo la línea del anterior monólogo, Histories de res i bufons, con esa manera de hacer juglaresca, de sátira. Porque la sátira, la crítica acida, es lo que mejor resume lo que yo hago con todo lo que estamos viviendo. Y me gusta tratarlo como si fuera un guiñol, de modo que trato todos los asuntos y los personajes que van surgiendo de la actualidad: los Gürtel y los Brugal, los Fabra, la censura del MuVlM, Rus, Font de Mora, Costa, el arzobispo…

Y con todo eso construye un puzle esperpéntico.

—Sí, es todo muy esperpéntico, porque empiezo con el Capitá Moro d’Alcoi presentando el espectáculo y, claro, diciendo eso de Che, això ho pague jo! Después, claro, la cosa se va hacia una especie de repaso de la actualidad, como eso de que el Camps está interplanetario…

Luego habrá un cierto nivel de improvisación para incorporar las últimas novedades.

—Bueno, realmente, tengo un esquema. Lo que pasa es que sí notas que hay cosas que se las ha quedado la gente… Un ejemplo de incorporación de una noticia a bote pronto fue el otro día, en un bolo, que incorporé lo de la pedreta que Luna le tiró a Camps. Eso me hizo gracia, le he dado la vuelta, y la pedreta ya se ha convertido en una rajóla…

¿Qué lista de personajes aparecen en este nuevo espectáculo?

—En la primera parte hay un repaso de personajes que a mí me han acompañado durante mucho tiempo, como la Rita, Camps, el Capitá Moro…, y ahora también Ricardo Costa. Pero, ojo, son recreaciones, no imitaciones, algo así como dibujos. En la segunda parte hago una reflexión sobre los grandes eventos valencianos, que es una cosa que a mí siempre me ha parecido muy, muy esperpéntica: todo eso de las Copas Américas, la Fórmula 1, la hípica… Lo que hago entonces con el público es inventar un gran evento en el teatro, que es la excusa de este espectáculo. Es como si el Consell, de repente, se pone intelectual, empieza a pensar… O sea, una cosa difícil de imaginar, absurda, ¿no? Pero bueno, es posen aixina, culturetes, y de pronto deciden que van a hacer Hamlet. Evidentemente, crean un consorcio y todas esas cosas que se crean para los grandes eventos, en este caso el Foro Internacional Hamlet. Y a raíz de eso hacen una campaña publicitaria, con la Rita por toda Valencia… Pero al final, claro, acaba pagándolo todo el Capitá Moro.

Y se cierra el círculo

—Exacto. Es como si el Capitá Moro metiera a todos esos personajes que ha ido conociendo en el espectáculo, con lo cual tenemos a Rita haciendo de Ofelia; a Camps haciendo de fantasma…, del padre de Hamlet… Cosas así.

Ha dicho que crea el espectáculo con el público. ¿Hay participación directa de los espectadores?

—No, quería decir que yo intento ir explicándoselo al público, pero en ningún momento subo a nadie al escenario. Al revés, soy yo el que baja al patio de butacas para hacer algo el animal. La primera parte sí es más interactiva, porque la idea es como si se tratase de un concierto de rock, con humo, música fuerte… Hasta que la gente acaba diciendo: Pero aixó qué és, perl’amordedéu!

0 sea, que no puede vivir sin hacer sangre.

—No, home, no, és que no ho puc evitar… —Vamos, que la actualidad valenciana da tanto de sí…

¿No será que es usted un perezoso y no quiere trabajar en algo diferente?

Home, potser una mica de les dues coses! Tengo proyectos que no tienen nada que ver con todo esto, pero la verdad es que me da mucha risa todo lo que pasa y no lo puedo evitar. Reconozco que esto se ha convertido en una deformación profesional.

Un periodista de la escena…

—Sí, pero muy independiente… No, tampoco se trata de hacer análisis profundos de la noticia, lo que hago es tratarlas desde el punto de vista más paródico. Y lo que pasa es que esto impacta en la gente porque les presentas la realidad tal cual es.

Ya tendrá una feligresía fija, fiel. ¿0 va viendo algunas caras nuevas en el patio de butacas?

A vore…, en estos momentos en la compañía estamos viviendo un fenómeno un poco especial por ahí por los pueblos, porque nosotros nos movemos mucho por los pueblos del País Valencià. Estamos notando que tenemos un público muy fiel, que continúa interesándose por lo que haces, pero que, a su vez, lleva a otra mucha gente al teatro. Y también notamos mucho el fenómeno de YouTube, el Face-book… Hay muchísima gente que nos sigue por internet.

Ya, pero eso no da un duro.

—No, no, a mí internet no me reporta nada económicamente, pero sí público. Hay mucha gente que me dice que no me había visto nunca en directo y que me conoció por internet. Esto hace que los espectadores se vayan regenerando.

¿De verdad no tiene ningún proyecto diferente?

—Sí, sí, claro. Ahora mismo estamos preparando un proyecto para estrenar en diciembre, para el día 13, aquí, en el Micalet. Se titula Valencia Zombi. Somos cinco actores y yo también dirijo. Es una historia compartida, aunque sí es verdad que todos los personajes habituales también saldrán: como puedes imaginar, titulándose Valencia Zombi…

Bueno, y volviendo al Hamlet… en marcha. ¿Canal 9 se va de rositas esta vez?

—¡Buf!, Canal 9 llega un momento en que dices… Canal 9 es que es la nostra… creueta.

Un carácter como el suyo también saldrá alguna vez a escena con el ánimo bajo, ¿o no?

—Sí, sí, claro. Ayer mismo estaba bajo de ánimo, pero bueno…

¿Y qué hace en esos casos?

—Pues yo qué sé. Te aprietas el tanga, aprietas el culo y cap avant. Un poco el público también te tira para arriba… Sí, a veces cuesta un poco, y a veces te saturas y te rayas…

Comprenderá que Xavi Castillo no se puede ir sin opinar sobre la situación del teatro valenciano…

—¿El teatro valenciano? Hombre, en este momento creo que lo resumiría en dos palabras: Para Pepe Sancho, lo que haga falta! Bueno, en serio, estoy un poco desconectado de la dinámica esta de las asambleas y las reuniones… Pero sí, han recortado mucho a todo el mundo. Y también es verdad que hay una parte de la profesión que tiene una actitud muy victimista. Yo creo que se puede continuar haciendo teatro, y crítica, y parodia… Todo tipo de teatro. Además, yo reivindico el teatro popular. Pero es verdad que han pegado un recorte brutal.

Explique un poco más eso del victimismo.

—La política de subvenciones tiene dos caras, con compañías a las que les van muy bien porque pueden montar cosas que de otro modo sería imposible, y al mismo tiempo hay gente que se apalanca. Eso es peligroso y también puede llevar un poco a la autocensura. Lo digo tranquilamente, porque yo jamás he pedido subvenciones. En Valencia ha habido un fenómeno hace poco, el Zero responsables, con mucho éxito de público y sin subvenciones.

Pero con representaciones muy puntuales…

—Sí, pero es importante que se haya hecho, porque eso quiere decir que hay gente que ha participado y que quizá se pueda plantear seguir en esa línea. Yo hago lo que hago, esto de la sátira, y mira, nunca me han denunciado.

No me lo puedo creer.

—Pues no, mira. Bueno, no vayamos por ahí, porque, si no, pueden… No, lo que he tenido son vetos. Yo estoy vetado en muchos ayuntamientos, pero una denuncia en regla, no.

Bueno, una representación teatral, con personajes ficticios…

—[Ríe] No, no, yo lo saco con nombres y apellidos. No es Joaquín Parrús, es Alfonso Rus. Pero sí, estoy vetado. Me lo han dicho claramente alcaldes y programadores de muchos pueblos.

¿Dónde?

—Pobles… Xátiva, Bocairent, Algemesí… Yo qué sé, todos los que quieras. Lo que pasa es que yo continúo actuando en todos ellos gracias a la gente: fallas, colectivos culturales… La gente, si quiere verte, se busca la vida.

¿Y en Alcoí, su ciudad?

—A Alcoi no voy de forma oficial, pero sí que actúo. El otro día estuve en una cosa para el Alcoyano. Y por primera vez en mucho tiempo actué en los Salesianos, que yo estaba vetado.